
Seguro que tú también has sufrido algún malentendido por un error en un mail. Almudena Maroto lo sufrió en primera persona y nos lo contó en el primer concurso de Audentia en Linkedin. Gracias a su participación Almudena dispondrá de una plaza gratis el próximo 12 de julio en el curso “Think before you send it. Cómo evitar que el e-mail se convierta en un arma de destrucción masiva”
Aquí tenéis su aportación, que sin duda encontrareis divertida y hasta os veíais reflejados
“Aquí va mi gran momento de gloria con el mail: Esto es común a todos, siempre tenemos un cliente para que jamás está bien nada de que lo que se le remite. Pásame este informe por mail con todos los datos informativos de nuestra póliza. Enviado!!! Que no, que mejor se eliminen 2 párrafos. Enviado!!! Que no, que mejor se lo estructuremos de otra manera. Enviado!!! Que no, que mejor se añadan unos bordes de colores…
Uno entra en situación de crisis y angustia vital y decide remitir la última petición del cliente a su jefe con una preciosa coletilla “a ver si a ti se te ocurre cómo podemos mandar esto y que les guste a estos tolais”. Tu jefe te manda un respuesta más que fantástica que puede resolver cualquier duda existencial del planeta, y tú tan feliz la remites al cliente con la esperanza de dar el tema por zanjado. Aleluyaaa!!!
De repente una llamada de tu jefe al teléfono, “¿puedes venir a mi despacho?”. Miras atentamente la pantalla del ordenador de tu jefe y…terrorífico, apocalíptico (ni Pedro Piqueras lo podría describir mejor!) ¡¡¡HAS MANDADO EL MAIL AL CLIENTE SIN ELIMINAR LA FRASECITA EN LA QUE LOS LLAMABAS TOLAIS!!!!
No hay solución, el daño está hecho, el botón “recuperar mensaje” es más inútil que un flotador en el desierto. Hay que asumir las consecuencias, no queda más remedio que llamar al cliente para pedir disculpas por el descuido faraónico…los detalles me los ahorro, por suerte pude seguir en aquel trabajo y lo bueno es que aunque al cliente no le hizo ninguna gracia, mi jefe se terminó riendo, porque la realidad es que eran unos tolais” Almudena Maroto Torrenova.
Imagen: CarbonNYC







