
Por desgracia para muchos les puede resultar familiar aquella situación en la que se habla mal o en un tono no adecuado de un cliente en un correo electrónico y este llega accidentalmente a su bandeja. Un error que se puede considerar muy común. Pasa lo mismo con las redes sociales un fallo así nos puede dar un gran disgusto. Para evitar este tipo de situaciones, Maria Ogneva, en Mashable, nos ofrece nueve consejos muy útiles a la hora de utilizar redes sociales en el trabajo.
- Entender la política de la empresa. Mejores prácticas y cultura.
Puede ser que la oficina en la que trabajemos disponga de una red social interna o un espacio de colaboración digital. En este caso debemos tener muy claras el tipo de interacciones que aportarán valor dentro de ella, frente a otras que se pueden considerar mal vistas. Una norma fundamental es mantenerse alejado de cualquier violación de la política de la empresa.
2. Las comunidades empresariales evolucionan hacia buenas prácticas y políticas.
La política de actuación en una empresa y su cultura no tienen por qué ser elementos estáticos. Es la propia comunidad de la organización la que la hace crecer y desarrollarse. La misma comunidad establece unas normas de conductas que debemos conocer para interactuar con ella.
3. Mezclar lo profesional con lo personal.
Cuando se comunica a través de canales digitales en una compañía, debe hacerse con el objetivo de servir de ayuda a nuestros compañeros. Pese a ello nunca viene mal mezclar con algún tipo de publicación de carácter más personal. Pero siempre hay que tener muy marcada la línea, aquella que puede llegar a causar incomodidad ante la publicación de un contenido inadecuado.
4. Publico contra privado
Está relacionado con el punto anterior. No estamos compartiendo información en un medio privado y hay que tenerlo en cuenta. Tener claro el objetivo de nuestra información, nos ayudará a elegir el medio adecuado en el que compartirlo. Muchas veces puede tratarse de un artículo brillante que puede ayudar a muchos en general, pero puede ser igual de valiosa un pequeño mensaje que genere una discusión productiva en la empresa. Cuando se trata de una información que beneficia o sirve solo a unas pocas personas lo mejor es enviar un correo o un mensaje privado dentro de la red social.
5. Tener en cuenta el ámbito privado
La diferencia entre público y privado es el aspecto más valioso a la hora de comunicarse de forma online dentro de una empresa. Hay que tener algo muy presente, que enviemos un mensaje privado o un correo personal, no significa que no pueda caer en las manos de una tercera persona por accidente (o a propósito). Lo mejor para proteger la reputación es la abstención, siempre que sea posible.
6. El test del New York Time
Se trata de una regla muy sencilla: antes de publicar cualquier cosa (pública o privada), preguntante si te gustaría verlo en la portada del New York Time. O también puedes imaginarte que lo que estás diciendo lo van a ver el presidente de la compañía, el consejero general adjunto más otros empleados.
7. Conviértete en un experto.
Para ser percibido como un experto, es un requisito indispensable contribuir a la conversación. Si alguien hace una pregunta y la puedes contestar, ¡adelante! No compartas información simplemente, hay que intentar ser proactivo. Cuando hagas una publicación añade una pregunta que invite a la reflexión. No hay que olvidar que cantidad no es calidad.
Maximiza tu exposición, permitiendo que otros te encuentren. Es lo que sucede cuando compartes tus mensajes en un espacio público. Para aumentar esta visibilidad, postea en los grupos que corresponda y clasifica tus mensajes. Por ejemplo en Twitter puedes utilizar hashtag o menciones públicas.
8. Respeta la privacidad.
Que alguien te dijera algo en un canal, por ejemplo en Facebook, no significa que pueda publicarse en otro, como Twitter que es indexable por Google. En el caso de republicar algo, hay que asegurarse de que su autor está conforme. Se debe optar con esta misma cautela cuando se añaden nuevos contactos en una cadena de correos o un grupo privado.
9. Recuerda la regla de oro.
No hay que olvidar la regla básica: trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
Imagen: coleydude









